Entre con su cédula y la clave que le dio su clínica. Aquí verá lo que su paciente conversó con la asistente antes de llegar.
Escriba su cédula. Le mandamos un código al correo que tenemos registrado, y con ese código escribe la clave nueva.
Es lo que lo identifica y lo que respalda cada cosa que firma. El paciente ve su nombre y su foto cuando usted abre su historia.
Queda anotado en la historia del paciente, junto a su nombre y la hora.
Lo que ha atendido y lo que le corresponde, en cada clínica donde trabaja.
La historia es del paciente y se abre con su permiso. Escriba su cédula: le llega un código a su correo, y con ese código —que él le dice— usted verá el motivo de cada consulta, la urgencia con que se le orientó y la conversación completa, durante dos horas.
Se puede hacer, y a veces hay que hacerlo: un paciente inconsciente no dicta seis dígitos. Pero queda registrado como apertura sin autorización, el paciente lo verá en su historia con su nombre y la hora, y de eso responde quien la hace.